El fin de semana participé en los informativos de La Sexta valorando el reciente uso de IA para vídeos en redes sociales en política. Si bien el 77% de los creativos ya usa la IA generativa, las imágenes generadas a través de esa estética IA, que se ha convertido en seña de identidad, no distinguen entre un discurso serio y su parodia. Hace unas semanas, Trump publicaba en su red social Thruth el famoso vídeo de Gaza apropiándose de la paradio en sentido contrario al ideado por los autores de la pieza.
Exagerar una exageración entra fácilmente dentro de los postulados de la desinformación, el astroturfing o la manipulación. Mientras en las posiciones progresistas hay un encendido debate sobre el uso de los modelos generativos de inteligencia artificial, «muy artificial poco inteligentes», los nuevos proyectos de la derecha y extrema derecha a nivel planetario los han adoptado como estética propia, audaz, antisistema, gamberra, que molesta a la izquierda.
Esa dimensión exagerada lo acerca al lenguaje del meme, de la parodia, del pastiche. “Ha tenido mucho éxito en las redes sociales”, celebró Tellado el día que pedía perdón por el conflicto diplomático generado con República Dominicana y tras retirar la publicación de la polémica.
Las redes sociales son hoy herramientas imprescindibles en la comunicación política. X, instagram y Tik Tok son los nuevos campos de batalla del universo digital. Un ámbito dónde se informan y desinforman especialmente los más jóvenes.
X es el canal predilecto de los partidos e instituciones para comunicarse y, sin controles, es un lugar perfecto. Un terreno donde la ultraderecha se mueve muy bien y llevan la delantera al PP tanto en la presencia dentro de la comunidad digital como en el dominio pleno del uso del lenguaje.
La fuga de electorado del PP a Vox en el voto joven puede ser la causa que ha llevado a los populares a arriesgar en redes sociales.
